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Descubre las causas, tratamientos y consejos para combatir el acné

Brote_Acné

El acné es uno de los problemas estéticos más comunes al que los dermatólogos nos enfrentamos debido a su alta incidencia y a que afecta principalmente a las zonas más visibles del cuerpo, como la cara y el escote. Aunque puede aparecer en cualquier etapa de la vida, es más frecuente durante la adolescencia y en mujeres en edad fértil.

Se estima que el acné afecta a aproximadamente el 9.4% de la población mundial. En la edad adulta, se estima que entre el 3% y el 6% de las personas continúan experimentando acné.

El acné se origina principalmente por una inflamación de las glándulas sebáceas de la piel, y esto puede ser causado por diferentes factores. En primer lugar, hay un aumento en la producción de sebo; en segundo lugar, se produce una obstrucción del poro que impide que el sebo salga a la superficie de manera adecuada; y, en tercer lugar, puede haber una sobreinfección de la grasa no drenada correctamente, donde la bacteria Propionibacterium acnes juega un papel importante. Por lo tanto, los tratamientos para el acné se centran en regular alguno de estos factores. Además de las causas genéticas y hormonales, existen otros factores que pueden desencadenar o empeorar los brotes de acné, como el estrés o una dieta rica en grasas y azúcares industriales.

El acné suele aparecer principalmente en la cara, pero también es frecuente en el escote y la espalda, e incluso puede manifestarse en áreas como las ingles, las axilas o los glúteos. Las lesiones características del acné incluyen granitos rojos, granos con pus, puntos negros y quistes blancos minúsculos. Con el tiempo, pueden desarrollarse diferentes tipos de cicatrices de acné, como cicatrices rojas, marrones, hundidas o quísticas.

Es importante tener en cuenta que el acné no siempre está asociado a la piel grasa; a veces puede presentarse en una piel seca o sensible. Por lo tanto, los cuidados diarios para tratar el acné no son los mismos para todos, y es necesario identificar tanto el tipo de piel como el tipo de acné y su grado de severidad para determinar el enfoque adecuado.

El tratamiento del acné se basa en regular los factores que causan la inflamación de las glándulas sebáceas. Una higiene adecuada es fundamental, utilizando un jabón suave específico para pieles propensas al acné. Además, para eliminar los comedones y prevenir nuevas lesiones, a menudo se requiere recurrir a tratamientos médicos que pueden incluir retinoides, ácido glicólico, antibióticos tópicos y peróxido de benzoilo. DERMAFORT GEL de TUDERMA es una exclusiva combinación de 4 hidroxiácidos que cierra el poro y trata de forma tópica el acné y sus cicatrices.

En casos de acné inflamatorio más grave, se pueden prescribir antibióticos orales, anticonceptivos orales (en mujeres) y antiandrógenos. En situaciones en las que otros tratamientos han sido insuficientes, la isotretinoína oral puede ser una opción efectiva, pero requiere un control y seguimiento estricto debido a sus posibles efectos secundarios.

Una vez que el acné está bajo control, se pueden considerar peelings químicos para mejorar las cicatrices y lograr una apariencia más uniforme en la piel. Los peelings de ácido glicólico y salicílico son los más comúnmente utilizados, y se recomienda realizarlos durante el otoño e invierno para evitar la exposición solar.

En resumen, el acné es un problema estético frecuente que afecta a muchas personas, pero no es necesario perder tiempo con productos que no brindan mejoras significativas. Recomendamos encarecidamente que consultes a un dermatólogo ante los primeros síntomas de acné, ya que es fundamental recibir un diagnóstico preciso y determinar el tratamiento adecuado. Cada piel es diferente y puede requerir cuidados específicos, por lo que buscar el asesoramiento de un profesional es clave para lograr una piel saludable y libre de imperfecciones.

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