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Entonces tomar el sol… ¿es bueno o malo?

Fotoprotección

Existe mucha preocupación social que son los lunares, la exposición solar y el cáncer de piel y cómo estos factores se interrelacionan entre sí y cómo influyen los unos sobre los otros.

En primer lugar hablemos de los nevus o nevos melanocíticos o lo que en la sociedad no médica se conocen con el nombre de lunares, (utilizaremos el término nevus por el rigor científico de este blog). Estas lesiones aparecen como consecuencia de la proliferación de melanocitos, que son las células encargadas de dar el color a nuestra piel. Por ello estas lesiones pueden aparecer en cualquier área corporal y se observan como manchas que varían del marrón pardo al marrón negruzco. En cuanto al número de nevus puede variar entre decenas y cientos, siendo más numerosos en personas de fototipos bajos (pelirrojos o rubios con ojos verdes o azules y que se queman fácilmente tras la exposición solar).

La mayoría de estas lesiones son adquiridas, es decir, aparecen a partir de la adolescencia y aumentan en número a lo largo de la vida adulta. Sin embargo algunas lesiones pueden estar presentes en el momento del nacimiento, adquiriendo en este caso el nombre de nevus melanocíticos congénitos. Son estos nevus congénitos los que asocian cierto riesgo de degenerar a melanoma, lo cual está directamente relacionado con el tamaño de las lesiones. Se asume que este riesgo es mayor en los nevus congénitos gigantes o mayores de 20 cm de diámetro.

Otro grupo de lesiones a tener en cuenta son los denominados nevus displásicos o nevus de Clark. Son nevus con entidad propia pues suelen poseer cierta irregularidad tanto en su morfología (bordes más irregulares y gran tamaño) como en su cromía (distribución irregular del pigmento con aparición de varios colores). El hecho de que estas lesiones presenten un mayor riesgo de malignización está siendo discutido actualmente.

Aplicando estos conceptos a la revisión de estas lesiones, nosotros como dermatólogos recomendamos valoración en lo que denominamos “población de riesgo para el desarrollo de melanoma” y en la que estarían incluidos aquellos pacientes con múltiples nevus (generalmente más de 50), aquellos que presenten múltiples nevus displásicos, pacientes que presenten nevus melanocíticos congénitos sobre todo si son de gran tamaño y aquellos pacientes que tengan antecedentes de melanoma familiar.

En cuanto a la exposición solar y el riesgo de desarrollar cáncer de piel melanoma, después de atender en la consulta a cientos de pacientes, me doy cuenta de que existe una doble vertiente en relación a este tema. Por un lado, están los pacientes obsesionados con el cáncer de piel que huyen del sol y que se aterran cuando un nevus cambia de morfología o tamaño o le ocasiona picor. Y por otro lado están los pacientes que no son conscientes de la existencia del melanoma, adoradores del sol que pasan horas bajo el mismo y que nunca han sido valorados por dermatólogos, aun cuando pertenecen al colectivo de riesgo para el desarrollo de melanoma.

Aplicando la teoría aristotélica del “justo término medio” y aplicando un poco de sentido común, hemos de reconocer lo incorrecto de ambos extremos.
El sol es una fuente de energía que tiene propiedades beneficiosas para la salud física y mental. La gente que se expone al sol de forma consciente, toma una actitud más relajada ante la vida, llegando incluso a sentirse más felices, según determinados estudios. De igual modo, el sol posee beneficios curativos contra algunas enfermedades inflamatorias cutáneas como pueden ser la psoriasis y la dermatitis atópica y es un factor fundamental para la absorción de la vitamina D que el organismo precisa para la formación ósea. Sin embargo la exposición solar irracional puede ocasionar melanoma sobre todo en los colectivos de riesgo. Esto es, exponerse al sol sin hacer uso de un buen filtro solar (SPF 50+) y en las horas de máxima radiación (entre las 12 y las 17 horas).
Para terminar unas pinceladas acerca del cáncer de piel. El melanoma es un tumor que resulta de la transformación maligna de melanocitos localizados fundamentalmente en la unión dermoepidérmica y representa aproximadamente el 2,5-3% de los cánceres existentes. Las características clínicas que nos sugieren el diagnóstico de melanoma se pueden resumir con la famosa regla del “ABCDE”:

MELANOMA (CRITERIOS ABCDE)
MELANOMA (CRITERIOS ABCDE)

-A: Asimetría. El contorno de una mitad es diferente al opuesto.
-B: Bordes. Son irregulares, borrosos o desiguales.
-C: Color. Coloración heterogénea, incluyendo áreas rosas, marrones, negras, azuladas o blanquecinas
-D: Diámetro. Suelen ser mayores de 6 cm.
-E: Evolución. Cambios groseros y desiguales en los últimos meses.

Por tanto intentamos no radicalizar nuestras posturas hacia el extremo del miedo no fundado ni la despreocupación absoluta, busquemos la virtud del término medio y cuidemos nuestra piel, teniendo en cuenta que posee una virtuosa memoria y que todo lo que la cuidemos o descuidemos ahora, ella será capaz de reflejarlo en nuestro futuro.

TUDERMA